Octubre, el mes en el que vuelve la merienda

Octubre, el mes en el que vuelve la merienda

octubre 5, 2026
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Hay un momento del año en el que la merienda vuelve casi sin avisar.

Durante el verano los horarios se estiran, comemos más tarde, los días parecen no terminar nunca y esa comida que está a medio camino entre el almuerzo y la cena pierde parte de su territorio. Pero llega octubre, los días empiezan a acortarse y algo cambia.

Una tarde cualquiera miramos el reloj y son las cinco y media. Todavía queda mucho para cenar. Apetece un café, un té, quizá un chocolate caliente. Y entonces aparece la pregunta inevitable:

¿Con qué lo acompañamos?

Un trozo de tarta, un pastel, algo de hojaldre, una empanadilla…

Lo que está claro es que octubre es un magnífico mes para recuperar el placer de merendar.

Una comida con mucha más historia de la que parece

Aunque hoy podamos verla como un pequeño capricho, la merienda tiene siglos de historia.

Hasta su nombre esconde una curiosidad. La palabra merienda procede del latín merenda, relacionado con aquello que se merece o debe recibirse. En la antigua Roma hacía referencia a una comida ligera que se tomaba por la tarde, después de las tareas del día.

Con el paso del tiempo, la costumbre evolucionó y terminó ocupando ese espacio tan particular que conocemos bien: demasiado tarde para comer y demasiado pronto para cenar.

En España la merienda ha tenido además un protagonismo especial, favorecido por unos horarios en los que la cena tradicionalmente llega bastante más tarde que en otros países europeos.

Y aunque solemos asociarla a la infancia —el bocadillo al salir del colegio probablemente sea uno de nuestros recuerdos gastronómicos más universales—, nunca ha sido patrimonio exclusivo de los niños.

Decimos que vamos a tomar un café, que picaremos algo a media tarde o que quedamos para tomar algo.

Pero, en el fondo, seguimos merendando.

¿Por qué octubre invita tanto a merendar?

Hay algo en las tardes de otoño que parece hecho para ello.

La luz desaparece antes, empieza a refrescar y volvemos poco a poco a los planes de interior. Después de meses de terrazas, vacaciones y horarios flexibles, octubre recupera las rutinas.

Y también recuperamos algunos pequeños rituales.

Encender la cafetera. Preparar una bebida caliente. Sentarse unos minutos antes de continuar con la tarde. Compartir algo cuando viene alguien a casa.

La merienda encaja especialmente bien en ese cambio de ritmo porque no necesita una gran ocasión.

No hace falta celebrar un cumpleaños para cortar una porción de tarta. Ni organizar una comida familiar para abrir una caja de pasteles. Tampoco necesitamos una mesa perfectamente puesta para disfrutar de una empanadilla recién hecha.

A veces basta con que sean las seis de la tarde.

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